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Septiembre 4, 2019

Nuevo curso, nuevos propósitos

Sanafarmacia, salud, hábitos saludables

Llega septiembre, el mes de los grandes propósitos. Después de los excesos del verano, y la relajación de los hábitos saludables, es el momento de enfrentar otra vez la cruda realidad que nos devuelve el reflejo en los espejos y el sonido del fastidioso despertador a primera hora de cada lunes. Vuelta al trabajo, reconciliación con las labores profesionales cotidianas y, sobre todo, muchos propósitos.


Desde Sanafarmacia nos sumamos a la corriente general de cambio y enmienda propias del nuevo curso con algunas recomendaciones relacionadas con la salud. Siguiendo esta receta, estamos convencidos de que el nuevo curso os resultará mucho más llevadero, siempre, eso sí, que seáis rigurosos con el cumplimiento y os toméis todas las recomendaciones en serio. Porque el otoño pasa rápido y muy pronto nos encontramos en Navidad, otra nueva gran prueba de riesgo para nuestra fuerza de voluntad y nuestros deseos de mantenernos saludables y en forma.


1.- Deporte, deporte, deporte
Septiembre es también el Gran Mes de los Gimnasios. Porque, al final, el ejercicio es la única arma frente al realismo de la báscula. Volver al trabajo implica muchas menos horas libres, pero también un mayor sedentarismo, especialmente en los trabajos en oficina. Es importante que te plantees como gran prioridad realizar ejercicio físico con regularidad. Nadie te pide que te conviertas en un deportista olímpico: basta con una actividad regular que se adapte a tus posibilidades, y que tengas siempre conectado el chip del ejercicio. Todo es empezar.


2.- Cuídate por lo que comes
La palabra “dieta” es una gran conocida del mes de septiembre. Igual ni siquiera es necesario, sino más bien dejar de lado las malas prácticas alimenticias del verano y plantearte hábitos más saludables. No dejes de mantener las cinco comidas al día, pero renuncia o limita las grasas, opta por más fruta y verdura, modera el tamaño de las raciones y bebe mucha agua. Nada que no sepa ya tu propio sentido común.


3.- Stop nicotina
Septiembre es, junto a enero, el mes más proclive a la voluntad de dejar de fumar. Es mucho lo que puedes ganar. Como ya sabrás, el hábito tabáquico está detrás del 11% de los fallecimientos por cardiopatía isquémica y del 70% de los fallecimientos por cáncer de pulmón, bronquios y tráquea. Dejarlo es difícil, pero nada te hará tanto bien como abandonar el hábito. Puedes hacerlo con ayuda. Desde Sanafarmacia, ofrecemos a todos nuestros pacientes un servicio de deshabituación tabáquica con una alta tasa de éxito. ¡Ya estás tardando!


4.- Mima tu piel
Durante el verano sometemos nuestra piel y también el cabello a las agresiones del sol, la sal del mar y el cloro de las piscinas. Es importante prestar atención a los posibles daños que esta exposición puede provocar a nuestra salud cutánea. En Sanafarmacia disponemos de un servicio de análisis de piel y cabello, a través de un dermoanalizador que permite conocer su estado y detectar dichos daños. De igual modo, el verano implica normalmente una mayor exposición al sol. Es posible que, debido a la sobreexposición, pueda darse la circunstancia de alguna nueva mancha o lunar que haya cambiado de forma, tamaño o color. En Sanafarmacia, el Servicio Telederma también permite detectar y analizar posibles alteraciones y afecciones de la piel. Hay que mimar la piel durante todo el año, pero muy especialmente después del verano.


5.- Revisa tus niveles
Las vacaciones de verano son, en cierta medida, como realizar un largo y ajetreado viaje en coche. El coche es nuestro cuerpo. Y cuando regresamos, es importante llevar a cabo un chequeo integral, con una atenta revisión de todos sus niveles. ¿Cómo tienes el azúcar, después del exceso de bebidas azucaradas y helados? ¿Qué tal la tensión, con el mayor consumo de grasas y las comidas entre horas? Si has sido prudente durante el verano, comprobarás que tu vehículo necesita poca reparación, pero si en cambio te has excedido, es el momento de tomar medidas. En Sanafarmacia contamos con un Servicio de Vigilancia de la Salud Cardiovascular, donde llevamos acabo la medición y control de los niveles de azúcar, glucemia y tensión arterial, estableciendo pautas para mejorar dichos niveles. De su equilibrio depende nuestra salud y, por tanto, nuestra felicidad.


6.- El estrés, a rajatabla
Siempre es buena una dosis de estrés, ya que nos permite mantener la tensión y permanecer alertas. Pero este estrés debe mantenerse dentro de unos límites razonables, sin que nunca llegue a dominarnos. De esta manera nos sentiremos mucho mejor, y a salvo de problemas asociados como la hipertensión, los problemas de piel e incluso la caída del cabello.


7.- También mens sana
No vale con trabajar el cuerpo; hay que ocuparse también del ordenador central, que es quien dirige nuestro espíritu. Trabajar la mente implica también abandonar la pereza y la molicie, activarse intelectualmente a través de retos cotidianos y hábitos como leer, realizar cálculos mentales o resolver crucigramas. La potenciación de la agilidad mental y la memoria es también un antídoto frente a enfermedades como el alzhéimer.


8.- Date recompensas
No se trata de que pases de la noche a la mañana a una vida cartujana, más propia de un asceta. Tu cuerpo, sometido a esfuerzos, se merece de vez en cuando recompensas. Una buena cena, un viaje exprés, una reunión con amigos… La vida está llena de pequeñas grandes satisfacciones que debes regalarte para poder mantener tu nuevo ritmo.


9.- Aprende a despegarte del móvil
Esto vale para cualquier época del año: el móvil ha irrumpido en nuestra cotidianidad y nuestras relaciones sociales de una forma muy agresiva, convirtiéndose en una fuente generadora de estrés permanente. Aprovecha este cambio general de rutinas para mantener a raya la atención a tu móvil. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.


10.- Ante todo, sonríe
Pocas costumbres resultan más beneficiosas para la salud, y también más baratas, que sonreír. Aprovecha siempre que puedas para echar unas risas, evita tomarte las cosas demasiado en serio y aprende a relativizar. La sonrisa introduce distancia en relación con tus propias vivencias, aleja los miedos y además te vuelve una persona más atractiva. ¿A qué esperas para sonreír?

 

Foto: jcomp