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Junio 27, 2019

Los protectores solares, siempre de la farmacia

fotoprotección

Se tiende a considerar los protectores solares como meros productos cosméticos, y este malentendido lleva a muchos a no concebirlos como productos farmacéuticos. Cuando la realidad es que se trata propiamente de un medio preventivo con un carácter puramente farmacéutico. Tanto es así que en países como EE.UU. los protectores solares tienen la consideración de “medicamentos para el sol”.


Es importante tener en cuenta este aspecto a la hora de adquirir protectores, y a la hora de elegir el punto de venta. Ya que existen sensibles diferencias entre los protectores adquiridos en una gran superficie y los que podemos comprar en una farmacia. En este post tratamos de aclararte por qué siempre es preferible adquirir los protectores en una farmacia, en lugar de hacerlo en cualquier otro establecimiento. Las razones fundamentales son:


1. El farmacéutico es un profesional de la salud, y por lo tanto es un experto, el más indicado para asesorarte sobre tus necesidades y el nivel de radiación. Nadie como él te aconsejará sobre qué fotoprotector debes usar.


2. El nivel de filtros de tu piel, que pueden ser físicos, químicos y biológicos, es un tipo de información que solo puede ofrecerte tu farmacéutico. Dicho filtro debe ser seguro, eficaz y estable. Sólo los productos farmacéuticos garantizan la seguridad de su fórmula (libre de problemáticas alérgicas o reacciones adversas). Además, los protectores que encuentras en una farmacia no sólo protegen contra la radiación, sino que reparan las agresiones que el sol haya podido producir, y por tanto son eficaces. Y estables porque sus formulaciones no caducan ante un uso normal del bote (los protectores de farmacia pueden permanecer al sol sin que eso debilite sus propiedades, cosa que no ocurre con los comerciales).


3. Los productos de farmacia ofrecen una protección completa, de 360º. Esto significa que se centran en protegernos frente a todas las radiaciones que llegan a nuestra piel. Además, su fórmula incluye activos reparadores del DNA y otros compuestos que protegen y reparan.


4. El personal farmacéutico -con el apoyo de los laboratorios- realiza servicios de cosmetovigilancia, para alertar ante cualquier problemática que pueda surgir del uso de cualquier producto, como reacciones alérgicas (que puedes evitar consultando en la farmacia).


5. En el caso de los niños, es especialmente importante contar con consejo farmacéutico. Ya que la piel de los más pequeños es más sensible, y sólo el farmacéutico conoce cuál debe ser su protección en función de su edad, tipo de piel y de la actividad que realice.


6. En las farmacias, es obligatorio que cualquier producto de fotoprotección esté acogido a la normativa europea COLIPA. Se trata de indicaciones dirigidas a los proveedores en la comercialización de los productos, que no tienen un carácter obligatorio, pero sí en el caso de las farmacias, cuyos protocolos son mucho más rigurosos.
Si quieres estar completamente seguro de que tu piel está bien fotoprotegida, no lo dudes: evita los experimentos y acude a tu farmacia.

Foto: Freepik