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Mayo 15, 2019

DECÁLOGO PARA LA PREVENCIÓN DE LA HIPERTENSIÓN

El viernes, 17 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Hipertensión. Una enfermedad cuyo principal riesgo es que puede pasar desapercibida, con un efecto muy peligroso sobre el paciente. Más frecuente a partir de los cuarenta años, y sensible a la predisposición genética, puede aparecer sin embargo a cualquier edad.
medición tensión arterial

El viernes, 17 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Hipertensión. Una enfermedad cuyo principal riesgo es que puede pasar desapercibida, con un efecto muy peligroso sobre el paciente. Más frecuente a partir de los cuarenta años, y sensible a la predisposición genética, puede aparecer sin embargo a cualquier edad.


La Fundación Española del Corazón define la hipertensión como la “elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida”. El corazón ejerce presión sobre las arterias en la conducción de sangre por el organismo. La presión máxima se establece en cada contracción del corazón, y la mínima en cada relajación.


La hipertensión sostenida tiene un efecto nocivo sobre el corazón, ya que, al ofrecer mayor resistencia debido al sobreesfuerzo, aumenta su masa muscular, lo que puede conducir a insuficiencia coronaria y a angina de pecho. Asimismo, como explica la Fundación Española del Corazón, el músculo cardiaco se vuelve más irritable, conduciendo a arritmias. Otras consecuencias son la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias), trombosis (que pueden llevar al infarto de miocardio o infarto cerebral) o en los casos más extremos el aneurisma (dilatación de las paredes de la aorta) o la rotura de la aorta.


La hipertensión afecta no sólo al cerebro, sino también a otros órganos, y de manera muy especial a los riñones, que puede desembocar en insuficiencia renal.


Concretamente, tener una presión arterial elevada aumenta el riesgo de padecer:

-Enfermedad renal crónica.
-Insuficiencia cardíaca.
-Infarto de miocardio.
-Accidentes cerebrovasculares (ictus).
-Riesgo sanguíneo deficiente en extremidades inferiores.
-Problemas visuales.


La medición de la tensión es algo que debemos tener presente de manera habitual. Al menos una vez al año es necesario medir la tensión, y mucho más a menudo si padece diabetes, enfermedad cardiaca o problemas de riñón. Las embarazadas deben controlar su tensión muy especialmente en la fase final del embarazo. Hay alertas que pueden ser indicativas de un índice elevado de tensión, como dolores fuertes en la cabeza, mareos, náuseas o vómitos, sangrado nasal, cambios en la visión, confusión o tinnitus (zumbidos en los oídos). También cuando mantenemos determinados hábitos que sabemos que influyen en el desarrollo de hipertensión, como el mantenimiento de una dieta alta en sal, el consumo de tabaco o alcohol o circunstancias de estrés elevado.


A la hora de medir la presión arterial, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones:


-Mantener reposo en los instantes previos a la toma de presión (unos 5 minito).
-No hablar durante la medición.
-Realizar dos mediciones separadas por al menos dos minutos y establecer la media.


Está establecido que los niveles normales de presión arterial se sitúan en los siguientes valores:


-Presión arterial normal. Los niveles de máximos de presión arterial sistólica (máxima) están entre 120-129 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80 y 84 mmHg.


-Presión arterial normal-alta. Cifras de presión arterial sistólica (máxima) entre 130-139 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80-89 mmHg.


Como grandes medidas para prevenir la aparición de hipertensión, desde Sanafarmacia se planteamos el siguiente decálogo:


1.- Evitar el sobrepeso y la obesidad.
2.- Seguir una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras.
3.- No fumar.
4.- Limitar el consumo de alcohol.
5.- Reducir la cantidad diaria de sal, y evitar salsas y productos precocinados y en conserva por su alto contenido en sal.
6.- Reducir los hidratos de carbono de absorción rápida (pasteles, dulces y bollería) y los embutidos y otras grasas saturadas.
7.- Realizar ejercicio físico de forma regular.
8.- Limitar el consumo diario de café y otros estimulantes (té, chocolate, bebidas energéticas…).
9.- Controlar periódicamente en casa la presión arterial, mediante el empleo de un tensiómetro o instrumento equivalente.
10.- Si sigue un tratamiento para la hipertensión, es necesario mantenerlo en el tiempo y realizarlo de forma adecuada.

Si tienes cualquier duda, en Sanafarmacia estaremos encantados de atenderte. También podemos ayudarte a disminuir tu peso o dejar el tabaco. Cuidando estos aspectos, el camino hacia dejar de ser hipertenso o estar en riesgo de serlo es mucho más sencillo.

Foto: rawpixel