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Julio 4, 2019

Playa y piscinas: cuidado con las infecciones

infecciones piscinas

Ya estamos en verano. Y eso significa largas jornadas de playa y de piscinas, disfrutando a tope del tiempo libre y de los días más largos, siempre muy cerca del agua para aliviar los rigores de la estación. Pero mucho cuidado: aunque se trata de planes imbatibles para hacer frente a las altas temperaturas, es importante tener en cuenta una serie de factores relacionados con la salud que pueden incidir en el disfrute de esos días.


Todos conocemos la importancia del uso de protección solar para evitar quemaduras y futuros padecimientos de piel, pero existen otras patologías asociadas al baño en playa y piscinas de las que resulta imprescindible protegerse, y de las que no se tiene mucha información. Hablamos de enfermedades e infecciones asociadas al baño.


En este post te presentamos las más habituales, y te ofrecemos algunos consejos para hacerles frente.


1. Infecciones en la piel. Este tipo de infecciones pueden producirse por un exceso de cloro en el agua, o por la presencia de microorganismos que alteren la piel. Para evitar riesgos es importante ducharse antes y después del baño, ya que supone una buena medida de higiene contra las infecciones. De igual forma, hay que atender especialmente a los niños, evitando que orinen en el agua.


2. Infecciones de los ojos. Una de las infecciones en los ojos más comunes es la conjuntivitis. Se trata de una inflamación de las membranas que recubren la superficie interna de los párpados y la superficie anterior de la córnea. Se aconseja el uso de gafas protectoras para evitar la irritación por el contacto con el cloro, la sal o determinadas bacterias.


3. Infecciones en los oídos. La humedad continuada en los oídos aumenta la proliferación de microorganismos, y puede derivar en una infección en el oído (otitis), también conocida como “el mal del nadador”. Se manifiesta con sensación de dolor, molestias al masticar o bostezar, picor, sensación de taponamiento, leve pérdida de audición y percepción de humedad en el oído. Se recomienda disminuir el tiempo de baño, secar bien la zona exterior de los oídos y usar tapones para evitar el estancamiento de agua en el oído medio e interno.


4. Infecciones vaginales. Se producen de forma muy frecuente en esta época del año. Suelen aparecer como resultado de largas exposiciones a la humedad (del sudor o de la humedad de los trajes de baño). En la mayoría de los casos, estas infecciones están provocadas por microorganismos bacterianos y hongos. Los principales síntomas son picores, escozor o irritación. Para evitar este tipo de patologías es necesario prestar especial atención a las siguientes recomendaciones:

-Mantener una higiene íntima adecuada, usando productos de aseo personal que sean respetuosos con la flora vaginal y que estén indicados para este uso.
-Mantener seca la zona genital, evitando el contacto prolongado con la ropa interior húmeda o con ropa de baño mojada.
-Usar ropa interior y prendas de algodón, para facilitar la transpiración.

 

5. Hongos y papilomas en los pies. Otra de las zonas sensibles son los pies. Tanto el papiloma plantar como la aparición de hongos, se evita caminando con chanclas sobre superficies mojadas compartidas (duchas o vestuarios públicos, donde el agua carece de tratamiento).

Foto: Freepik